La sed y la serpiente

Farisi le contó al Sufi Kalabadhi:

- Iba a través del desierto cuando quedé tan sediento que no podía caminar. Me senté y, recordando que ha sido dicho que antes de morir los ojos se humedecen, esperé a que eso ocurriese.
De repente oí un sonido y vi a una serpiente plateada deslizándose hacia mí. Me asusté tanto que salté y huí, a pesar de mi debilidad, con la serpiente persiguiéndome, silbando mientras me seguía.
Al final llegué a un lugar donde había agua y cesé de escuchar el silbido de la serpiente. Cuando me volví vi que la serpiente había desaparecido. Bebí y mi vida fue salvada.

Farisi, cuando se sentó, no estaba completamente desvalido, aunque lo creyese así, hasta que la serpiente apareció. Y la serpiente, la segunda calamidad, fue el medio para su salvación.

Idries Shah (El buscador de la verdad)

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