NOSCE TE IPSUM


Nosce te ipsum, es la locución en latín, también representada como "Temet nosce" o "Gnosce te ipsum",  que proviene del griego: γνῶθι σεαυτόν, un aforismo que significa "Conócete a ti mismo".

Estaba escrita en la entrada (Pronaos)  del templo de Apolo en Delfos. La inscripción decía lo siguiente:

 “Te advierto, quien quiera que fueras, Oh! tú que deseas sondear los arcanos de la naturaleza, que si no encuentras dentro de ti mismo aquello que buscas, tampoco podrás hallarlo fuera. Si tú ignoras las excelencias de tu propia casa, ¿Cómo pretendes encontrar otras excelencias? En ti se halla oculto el Tesoro de los tesoros. ¡Conócete a ti y conocerás al universo e incluso a los dioses!”

Cuenta la historia que Alejandro Magno, de regreso de una de sus campañas, visitó la ciudad Delfos y, fascinado, se detuvo ante el santuario de Apolo y contempló las palabras esculpidas en letras de oro que pronunció Sócrates, que decían:

“Conócete a ti mismo”

Crátero, que lo acompañaba, le preguntó:

- “¿Qué significa esto, en tu opinión?”,

Alejandro respondió:

- “Es evidente. Conocerse a uno mismo es la tarea más difícil porque pone en juego directamente nuestra racionalidad, pero también nuestros miedos y pasiones. Si uno consigue conocerse a fondo a sí mismo, sabrá comprender a los demás y la realidad que lo rodea”.

La Suda (una gran enciclopedia bizantina, de carácter histórico, acerca del mundo mediterráneo antiguo, escrita en griego en el siglo X por eruditos bizantinos) afirmaba:

 "El proverbio se aplica la personas que ven más allá de lo que son" y para los que "conócete a ti mismo" es una advertencia para no prestar atención a la opinión de la multitud. La frase puede referirse al ideal de comprender la conducta humana, moral y pensamiento, porque comprenderse uno incluso es comprender a los demás también y viceversa, sabiendo que somos todos pertenecientes a la misma naturaleza. Por eso aprender el verdadero significado de la frase conlleva inevitablemente a verse uno mismo como ser humano ante la verdad, que es lo que es, y por lo tanto descubrir nuestras miserias, en como nos engañamos y mentimos para alimentar nuestro sufrimiento interno.

Es llamativo que este aforismo aparece también en el templo de Luxor, que fue construido durante el Antiguo Egipto, en  donde estuvo Pitágoras durante años adquiriendo conocimiento de los templos y sacerdotes e iniciándose en los ritos y creencias que luego impondría a la sociedad  "La Hermandad Pitagórica" que fundó en Crotona (Italia),  cuyas características ascéticas conectan con los misterios órficos o de Creta, o con el oráculo de Delfos.

Pitagóricos celebrando el amanecer.

Almudena Sosa Guzmán