Un espacio seguro


Me resulta incomprensible que alguien piense que amar a otra persona es más sencillo que amarse a sí mismo. Si te resulta difícil ser amable contigo mismo, aceptar compasivamente tus errores, perdonar tus juicios, avanzar a través de tus miedos, ¿cómo ayudarás al otro? Si te resulta difícil dar amor al niño herido que llora de dolor en tu interior, ¿cómo ofrecerás tu amor a aquellos aspectos heridos de tu pareja?

No es posible ofrecerle a tu pareja lo que no te puedes ofrecer a ti mismo. Si intentas hacerlo, únicamente conseguirás causarte dolor a ti mismo y al otro.

Tienes que partir desde el lugar en el que te encuentras, no desde el que desearías encontrarte. Si estás enfadado, debes empezar con tu enfado. Si te sientes solo e inseguro y buscas esta seguridad en otros, debes llevar tu conciencia a ese plano.

No digo que no sea posible hacer esto en una relación. Por supuesto que lo es, siempre que ambas personas tengan la disposición mutua de ayudarse a asumir sus heridas. Pero para ayudar a tu pareja a que asuma sus heridas debes aceptarla tal y como es. Si sientes la necesidad de cambiarla, arreglarla o analizarla, no crearás un espacio seguro para que ella pueda hacer frente a su dolor. Únicamente lo hará cuando se sienta segura para aceptarlo. Y sólo lo aceptará cuando sepa que no la juzgas.

El amor se construye sobre la base de la aceptación y la confianza, no sobre la del juicio y la interpretación. Es fácil crear un espacio seguro cuando dejas atrás tus miedos. Ya lo has hecho por otros en algunas ocasiones. Estuviste a la altura de sus necesidades y apartaste tus propios asuntos. Estuviste ahí para ellos, quizá no con palabras, sino con tu presencia, con tu interés, con tu apoyo emocional. No hablo de nada que no sepas hacer. Pero no es fácil crear un espacio seguro para otros cuando la carne que hay en el asador es la tuya, cuando tu propio miedo crece, cuando tu propia mente está enfrascada en elaborar un juicio tras otro. No es fácil crear un espacio seguro ni tan siquiera para ti mismo. Sin embargo, es lo que debes aprender a hacer.

("El Despertar", Paul Ferrini)

Almudena Sosa Guzmán