Idea irracional nº 4:

"Es tremendo y catastrófico el hecho de que las cosas no vayan por el camino que a uno le gustaría que fuesen".

¿POR QUÉ ES IRRACIONAL?
No hay razón para pensar que las cosas deberían ser diferentes a lo que realmente son, otra cosa es que nos agrade o no.

El estar abatidos por las circunstancias no nos ayudará a mejorarlas, y sí es posible que de esta forma las empeoremos.

Cuando las cosas no nos salen está bien intentar cambiarlas, pero cuando esto es imposible (y a veces lo es), lo más sano es aceptar las cosas como son. "Yo puedo llevar un mapa al visitar una ciudad, y al llegar encuentro que han cambiado algunas ubicaciones o direcciones, pero de nada me sirve empeñarme en que el territorio se adecue a mi plano. Lo mejor para mí es aceptarlo e intentar orientarme en el terreno con los cambios que encuentro. El ayuntamiento no va a modificar su ciudad para mí". Es decir, una cosa es lo que pensamos sobre cómo deberían ser las cosas, y otra diferente es cómo son realmente.


Aunque nos veamos frustrados o privados de algo que deseamos, el sentirnos muy desdichados es sólo consecuencia de considerar erróneamente nuestro deseo como una necesidad fundamental e imperiosa.


CREENCIAS ALTERNATIVASEs bueno discernir si las circunstancias son realmente negativas, o si estamos exagerando sus características frustrantes.

El sentido catastrófico se lo damos a veces con nuestras propias expresiones: "Es terrible", "Debería", "No puede soportarlo". Hemos de aprender a cambiar estas expresiones por otras más racionales y realistas: "Me molesta esto pero no es catastrófico", "No me gusta pero puedo con ello".

Hemos de intentar tomar las situaciones difíciles como un desafío del que hemos de aprender. Y en ocasiones, aceptar un fracaso o rendirse ante lo que no podemos cambiar porque somos limitados. Estamos en un mundo en que no siempre gana la justicia, al menos en primera instancia. No olvidemos que son los obstáculos los que permiten que el ciego pueda guiarse cuando su bastón choca con ellos.

Almudena Sosa Guzmán