El hombre es lo que es su atención

Parece imposible encontrar un punto en donde la atención pueda ser separada de la vida misma... 
En su forma ordinaria de ser, la atención del hombre es dispersa cuando responde a las múltiples demandas de la vida. Gudjiéff trajo a colación la idea de que la ATENCIÓN es la fuerza creativa más poderosa del hombre. El abogado, el artista o el hombre de negocios pueden saber ésto.
Experimentan cómo un cierto grado de atención concentrada en un problema les permite alcanzar áreas de la mente o los sentimientos, desde donde emergen ideas nuevas. En esos momentos, es claro que el grado de atención ha jugado un papel vital. Este enfoque de la atención para buscar nuevos niveles de pensamiento y sentimiento interior, es altamente significativo. Pero debe aclararse que la introversión por sí misma no actúa de esa manera. Tiene que haber una atención dirigida simultáneamente a los mundos interior y exterior. La creación es una calle de dos sentidos. Como decía Picasso, “Tienes que respirar hacia adentro y respirar hacia afuera”
Este enfoque de la atención se encuentra presente en las tradiciones religiosas. La concentración en la oración Judeo-Cristiana, el Pratiyahara de la Yoga, el Vichara del Hinduismo, el Koan del Zen, son los medios para alcanzar la iluminación. 
¿Cuál es la acción de la atención, cuando se le dirige hacia adentro? Parece que hay una aceptación general en el hecho de que, cuando un hombre se ve enfrentado con un gran peligro o se ve inspirado por un gran amor, se convierte en un héroe: con una percepción más aguda, un sentimiento avasallador y con una fuerza física y moral de características extraordinarias. 
¿Se deben esos cambios de estado psíquico a que se enfoca en modo total en el objeto del peligro o de amor? ¿Es su atención lo que une a todas sus facultades de pensamiento, sentimiento y físicas en una meta común? Tal vez la atención actúa como una fuerza creativa debido a su poder de crear unidad. Si hemos de creer las descripciones más auténticas, el hombre en estado de meditación profunda siente, no sólo su propia unidad, sino una unidad trascendente; la de todos los hombres, la de toda la verdad. 

También en este caso, "EL HOMBRE ES LO QUE ES SU ATENCIÓN".

(Christopher Fremantle)

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