El cuerpo como unidad

 Es en el cuerpo que todo se manifiesta. Es por ello que el cuerpo es una manifestación del todo. Es entonces la manifestación del todo lo primero y es así que aparece la posibilidad, si es necesario, de poner atención en sus partes... 
El cuerpo hace visible modos, formas, gestos que expresan lo vivido y nos permite considerar lo que llamamos subjetiva y metafóricamente “interior”. Es nuestro ancho marco para tomar pose de nuestros deseos. O nuestra estrecha celda llena de temor. Es nuestra forma de vivir esta dimensión de la existencia, nuestro espejo junto a otros espejos que nos reflejan. Es una vivencia que contiene y es contenida por todas las partes que forman mi totalidad. 
El cuerpo crea una intrínseca conexión entre afuera y adentro. Se ensucia, se limpia; “me ensucia y me limpia” una y otra vez. Es el más elevado maestro de temporalidad y permanencia. Es el símbolo de la avidez del ego humano, placeres y pecados, santidad y luz. El cuerpo muestra la locura, la dulzura y el dolor. Es contacto. El cuerpo llora, ríe, se copia a sí mismo en el mayor de los actos de amor. Visión de salud como experiencia de su unidad y organización de la unidad que necesitamos para descubrir la forma de la salud. Es la insanía de la fragmentación si así nos tratamos. El cuerpo es ira, alegría, placer y calor. El cuerpo determina si el placer es eterno o fruto de un instante. 

Soy mi cuerpo.

(Fernando de Lucca)

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