La humildad (Cuento Sufí)

 Un joven aspirante a derviche se dirigió un día en estos términos a su  maestro espiritual:

- Amado maestro, deseo que me enseñes la humildad.

Y el maestro le respondió:

- No, no puedo hacerlo, porque la humildad es maestra de sí misma. Se aprende mediante su propia práctica. De tal manera que si no la puedes practicar tampoco la podrás aprender.

La humildad, como el amor o la generosidad, no se puede enseñar. Se aprende a ser humilde siendo humilde, igual que se aprende a amar amando. En el camino interior todo se puede aprender y nada o casi nada es lo que se puede enseñar.

Almudena Sosa Guzmán