¿La píldora roja o la azul?


Cuando vi las películas de Matrix me dejaron impactada. Bastantes veces he vuelto a ellas... Con tiempo, despacio, parando y repasando con atención ciertos diálogos. Me parecía extraordinario el carácter alegórico de nuestra sociedad, el modo en que vivimos y el futuro hacia el que nos precipitamos. Me dejaron absorta ciertas conversaciones, como la de Neo con "el Arquitecto" o con la polaridad de éste, "El Oráculo". Frases de Morfeo ("Bienvenido al desierto de la realidad", de Trinity ("Es la pregunta la que nos impulsa), Smith ("El hombre es una enfermedad"), nos conectan con las bases filosóficas fundamentales, así como con la esencia de las religiones. Nos actualiza, en una metáfora comprensible para el hombre occidental, el budismo, el taoísmo, el hinduismo, el sufismo y el cristianismo tradicional y gnóstico. 

Sí, es cierto que su estética es fantástica: los saltos, el ritmo, las luchas, etc. Pero no es sólo eso lo que ha hecho de esta trilogía unas películas de culto. Hay mucho más. Abren las cuestiones fundamentales para el ser humano de todos los tiempos: la libertad, el libre albedrío, la causalidad, el problema de lo real. Hace un tiempo encontré el documental de la Warner Bros en el que filósofos como Ken Wilber, me ofrecieron explicación fundamentada de todo aquello que para mí estaba cargado de significado. 

Recomiendo a todos que vean este vídeo  que lo vuelvan a ver varias veces, y que se tomen tiempo en ver con mucha atención las películas, masticar el contenido y dar tiempo a su digestión. 

No es necesario saber de filosofía. Algo resuena en cada persona, algo que estaba ahí en cada uno pugnando por hacerse presente. En realidad, todos sabemos. Tan verdad como que no queremos saber y preferimos seguir engañándonos, es decir, escoger la píldora azul, del Prozac, de la anestesia para no ver y para no sentir. ¿Qué es lo que no queremos escuchar? ¿Que existimos en un plano de esclavitud?. ¿Que somos esclavos y somos cómplices de la esclavitud?.

La píldora roja contiene el riesgo de abrir los ojos y darse cuenta, como escribe Michael Ellner, de que todo está del revés: "Los doctores destruyen la salud, los abogados destruyen la justicia, las universidades destruyen el conocimiento, los gobiernos destruyen la libertad, los grandes medios de comunicación destruyen la información, y las religiones destruyen la espiritualidad.” 

Al fin y al cabo, "La ignorancia es la felicidad", dice el traidor de Sión que decide pasar su vida dormido. Es, también, la filosofía tradicional de la vida cotidiana que en mi tierra se expresa en términos más castellanos: "Corazón que no ve, corazón que no siente" 

Almudena Sosa Guzmán